Rudolf_SteinerDra.Ita_WegmanLas primeras ideas de la Medicina antroposófica nace en 1919 en Suiza-Alemania basada en la visión del ser humano y del mundo que proporciona la Antroposofía. La Antroposofía fue desarrollada por el dr. (fil.) Rudolf Steiner. La Medicina antroposófica fue desarrollada gracias al trabajo conjunto de la dra. Ita Wegman junto al dr. Rudolf Steiner. Ya en 1921 se funda la primera clínica en Arlesheim, Suiza, que aún hoy existe y lleva el nombre de su fundadora: Ita Wegman. Paralelamente comienza otro trabajo  de  médicos en relación a la Medicina antroposófica  en Stuttgart, Alemania.

Cabe aclarar que  todas las especialidades médicas (medicina interna, pediatría, psiquiatría, traumatología, ginecología, cirugía etc.) y otras profesiones de la salud (enfermería, psicología etc.) pueden ser fertilizadas en su ámbito del saber y de la práctica desde la mirada antroposófica. A su vez, la Medicina antroposófica si bien tiene una mirada que contempla incluso el aspecto espiritual de cada ser humano, es muy práctica y concreta. Al punto que en los países en que ella tiene una evolución más larga (por ejemplo Suiza,  Alemania, Holanda) existen clínicas y grandes hospitales con todos los servicios (hasta cirugía, radiología y UTI).

La visión del ser humano que otorga la Antroposofía, se lleva a cabo de acuerdo al método de investigación de la ciencia espiritual, que se basa en una epistemología propia. La base de este conocimiento es por completo occidental. Grandes precursores de él son los filósofos alemanes Hegel, Fichte y Schelling, a la vez que se toma el método científico de J. W. Goethe como uno de los primeros pasos posibles dentro de este camino del conocimiento. El método aplicado es el de las ciencias naturales, sólo que el campo de observación no se limita a los fenómenos sensibles, sino también a los fenómenos suprasensibles, siendo éste por completo objetivo. El resultado es una visión del ser humano, no como ser constituido por un mero cuerpo físico, que responde a leyes físicas, sino un ser complejo, constituido por un cuerpo físico, que mientras está con vida responde a leyes de lo viviente. Por lo tanto también hay un cuerpo responsable de la vida, así llamado de fuerzas formativas o cuerpo etérico. Además de tener funciones vitales, el cuerpo  del ser humano está animado por experiencias conscientes, como las sensaciones y sentimientos. Esto está dado por una corporalidad sutil superior, que es la anímica, que responde a leyes diferentes y que son las leyes anímicas. También se lo llama cuerpo astral. Y por último el ser humano tiene una individualidad que lo caracteriza, que lo hace ser único y tener una biografía propia. Esta entidad es su núcleo más íntimo y esencial. En la antroposofía lo llamamos Yo o espíritu humano.  Ese espíritu es el que le permite la autoconsciencia, característica propia del ser humano.

Teniendo una visión más amplia del ser humano, la concepción de una medicina acorde a él tiene que responder a estos resultados de investigación.  Como médicos antroposóficos, debido a que nos ocupamos de nuestro paciente, que es poseedor de un cuerpo físico, debemos ser formados en una universidad tradicional, que nos certifique con un título de médico  reconocido. Por el hecho de que sabemos que el ser humano tiene otros miembros constitutivos más sutiles, debemos ocuparnos también del conocimiento de ellos y de incluirlos en nuestro pensamiento diagnóstico y terapéutico.

Tomando en cuenta esta complejidad en la constitución, un médico antroposófico considera además del examen físico tradicional y de los resultados de exámenes de laboratorio que dan valiosa información médica, la distribución del calor y del sudor en el paciente, la forma y proporción de sus extremidades en relación a su cabeza, su color de ojos y de cabello etc. . aspectos de su biografía, sus características en el pensar, sentir y en su voluntad. Sus hábitos nos interesan especialmente: actividad física, sueño, sed, hambre, predilecciones o rechazos especiales en determinados sabores,  defecación,   relación con el aire etc.

Todos estos datos confluyen en el médico en lo que es no sólo el diagnóstico eventual de una enfermedad conocida, sino lo que se llama imagen del paciente. Ésta está basada en todas las observaciones recogidas que gracias al pensamiento del médico antroposófico confluyen en un todo. Este todo incluye además el  temperamento del paciente y nos lleva a visualizar su  constitución  (es decir, cómo es la relación de sus diferentes miembros constitutivos  en general y eventualmente en órganos concretos). También podemos entender cómo se manifiesta una enfermedad determinada en esa persona en particular y cómo se articula con su biografía.

De acuerdo a ello se echa mano de las herramientas terapéuticas de las que dispone la Medicina antroposófica. Se dan indicaciones de alimentación saludable y específica para ese paciente, hábitos y sistema de vida acorde con la realidad del paciente. Se indican aplicaciones externas (compresas, baños terapéuticos etc…), además de medicamentos específicos que surgen de los tres reinos de la naturaleza (las presentaciones son gotas orales o glóbulos, inyectables (subcutáneos en general), ungüentos, gotas oftálmicas, ampollas bebibles o para nebulizar y supositorios. Además es importante destacar que la Medicina antroposófica es un organismo en sí, que está constituido por diferentes órganos. Existen terapias específicas de la Medicina antroposófica. El médico evalúa cuál puede ser recomendable para el paciente y lo deriva a esa terapia para su práctica regular por un período determinado de tiempo. Estas terapias son: la euritmia curativa, las terapias artísticas (musicoterapia, pintura, y modelado terapéutico, formación del habla terapéutico, cantoterapia) , el masaje rítmico, la enfermería antroposófica, la cabalgata terapéutica, la psicoterapia antroposófica y  la terapia biográfica. Existe un método en psicomotricidad, que es bastante afín con la Medicina antroposófica y se utiliza durante el primer año de vida del bebé, que es el método de Emmi Pikler.

Quizá lo que distinga a la Medicina antroposófica de otras formas terapéuticas es que con ella se busca una superación de la enfermedad, entendiendo a ésta como una oportunidad de desarrollar algún aspecto que tiene que ver específicamente con uno mismo. En este sentido se considera que la verdadera sanación se alcanza sólo cuando después de superar la enfermedad se está más fuerte que antes de tenerla,  considerando los aspectos físico, anímico y espiritual. Por ello el médico antroposófico siempre hará todo lo posible por ayudar a que el mismo paciente sea activo en  su proceso de buscar la salud. La salud por lo tanto considera no únicamente el bienestar. Incluso puede ser que por lo avanzado de un cuadro de enfermedad en la esfera física, no se logre una mejoría física notoria, pero se busca dentro de lo posible que el paciente logre un aprendizaje, un crecimiento anímico espiritual.

Por ello puede considerarse a la Medicina antroposófica como aquella que trata de encontrar el sentido real y más profundo de una situación de enfermedad. Ella intenta entender a cada ser humano de manera individual y el médico o terapeuta estimula que el paciente mismo sea activo en su curación. Por el hecho de fomentar el autodesarrollo se la puede denominar como medicina de la libertad.

Carina Vaca Zeller